| Los que no se rinden / Imagen: pulsociudadano.com |
Mientras en otros países enormes multitudes salen a las calles en defensa de sus derechos, aquí, la correntada ciudadana que iluminó la primavera, ha disminuido notablemente.
Mientras en otros países la respuesta cívica es proporcional al tamaño de los agravios cometidos desde el poder, aquí, ante agravios de tan gran calibre que deberían ser intolerables, nuestra respuesta se queda corta.
Ya se va, impune, Felipe Calderón Hinojosa, el hombre que ensangrentó y empobreció a México, en medio de festejos autocelebratorios.
Ya llega, a sustituirlo, el hombre que compró la Presidencia: Enrique Peña Nieto. A la mala los dos accedieron al poder. A la mala lo ha ejercido el primero y a la mala habrá de ejercerlo el segundo.