Ni la Comisión Federal encargada de ella ni los intentos del congreso han acelerado el paso de la competencia en México como lo ha logrado Carlos Slim.
Por Eduardo Flores - Viernes 19 de octubre de 2012
Menciónale la palabra “monopolio” a cualquier mexicano y lo primero que suele venirle a la mente es el nombre de Carlos Slim, el mítico empresario más rico del mundo que vio crecer su fortuna tras la privatización de Telmex.
Paradójicamente, ese poder económico del que goza le permite desdibujar otros monopolios y traer la competencia a la mesa de juego, convirtiéndolo en el único capaz de poner a sudar a otras industrias fuertemente concentradas en el país.
Su movida más reciente consiste en ingresar al mercado del cemento a través de una inversión de 250 millones de dólares en Elementia, en asociación con Antonio del Valle.
Si bien todavía falta mucho por hacer para llegar a ser un gigante (tendrá una planta hasta el 2013), esto pone nervioso a líderes de la industria como CEMEX.